viernes, 5 de agosto de 2011

El espacio sagrado se fragmenta en letras



En los inquietantes sellos minoicos que también con inquieta paciencia describió Sir Arthur Evans, la maestría de los artífices recurre a la economía de motivos para expresar grandes misterios.

Éstos son simplemente aludidos, como si de la oración de un párrafo usáramos tan sólo una sílaba.

Según Elsa Papatsaroucha* uno de esos elementos es la banda estriada, una especie de fondo cuadriculado o estriado acompañado casi siempre por elementos vegetales. Reconstruyen el espacio sagrado en escenas que durarían lo que un instante.

El fondo estriado, las ramas, los animales tan delicadamente figurativos de los sellos, habrían terminado por convertirse en letras, en signos jeroglíficos recientes de vida, que aún con olor a mar y a hierba pasarían a conformar los silabarios de las escrituras lineares A y B que como los sellos de su origen también nos inquietan.

* E. Papatsaroucha. Le sanctuaire représenté en fragments: un aspect de l'iconographie talismanique.

En la imagen, detalle del llamado "Anillo de Minos", cuya fascinante historia de hallazgo, extravío y mitología se narra en El Disco del Tiempo.

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