sábado, 11 de abril de 2009

Andrea Gómez Vega y Ariadna de Knossos

Andrea Gómez Vega es una joven escritora que pasó por las páginas del Disco del Tiempo y en ellas nos conocimos. Tiene una habilidad de fabulación sorprendente y mundos literarios muy originales, como puede comprobarse en su historia online La magia salida de ninguna parte.





María:

A partir de ciertos fragmentos del libro creo que saque mis conclusiones sobre la princesa de Creta, Ariadna. Son sólo mis opiniones con respecto a este personaje; la demás gente puede tener otra opinión…, el personaje puede inspirarle algo más.

Ariadna espera su ascenso al trono de los grifos…, quiere el poder, como nos lo demuestra en un fragmento: «—Yo también quiero el poder —susurró la princesa […]—. ¿Pero cuando? […].» Espera su ascenso al poder absoluto en Creta, desea gobernar.

Parece capaz de dominarse a si misma. Dominar sus impulsos, sus emociones y sus deseos. Hasta que llega Teseo y todo su castillo de naipes perfectamente construido se ve derrumbado por la simple acción del amor… ¿o debería decir el deseo no saciado de una princesa?
En muchos mitos sobre el minotauro nos encontramos con que el amor de Teseo y Ariadna es correspondido… hasta el dios Dionisios quiere a la princesa para él. Aquí no. En este libro nos encontramos con que Teseo esta tan sólo dispuesto a salvar a sus compañeros atenienses y a él mismo.

Es una joven reflexiva y que no suele ser como las jóvenes de su edad. Las jóvenes actuales sueles tener todavía los vestigios de una adolescente; Ariadna no. La heredera del trono de los grifos tiene los pies en el suelo, y cabeza sobre los hombres y las fantasías en su lugar correspondiente. Es una joven bien plantada y totalmente común, si le quitamos su título de princesa.

Desde el momento en que sus miradas se cruzaron, Ariadna quedo enamorada de Teseo. Y ese amor fue el que desencadeno la fatalidad de los hechos. Desencadenó la muerte de Knossos, el hijo oculto de Pasífae.
¿Acaso podemos afirmar que desencadenó el terremoto que acabó con Creta?
Tal vez… si tomamos en cuenta a los dioses. Todo fue el terrible destino.
Esas son, más o menos, mis opiniones sobre Ariadna, princesa de Creta, heredera del trono de los grifos.




Querida Andrea:

A través del personaje de Ariadna pretendí reflejar algunas teorías sobre el supuesto matriarcado que existió en la isla de Creta. La sucesión sería matrilineal, de Pasífae a Ariadna y la gran reina no estaría sujeta al patriarcado representado por el rey Minos, aunque éste sea una figura muy fuerte. En otros sistemas, por ejemplo, en la sociedad que nos describe la epopeya artúrica, el adulterio de la reina sería castigado con la muerte, lo que no sucede en el mito cretense. Minos se enfurece pero no toca un cabello de Pasífae. Su odio se dirige contra Dédalo, al que en el mito encierra en su propio laberinto.

Teseo como ateniense detesta el poderío de Creta y aborrece el predominio femenino. En los mitos, acaba abandonando a Ariadna en la isla de Naxos, sin que exista algún motivo que podamos aceptar desde nuestra percepción contemporánea. Algunos lo explican como el horror del patriarcado ante el matriarcado. Teseo deja atrás, en la persona abandonada de Ariadna, todo lo que no comprende, el orbe femenino, lunar, ferozmente amoroso, terrorífico si quieres, tan parecido a la hechicera Medea que se había apoderado de la voluntad de su padre Egeo. Pero nadie puede huir de su destino, y en el futuro de Teseo está otra mujer incomprensible: Fedra, la hermana pequeña de Ariadna, cuyo feroz amor está descrito magistralmente por Eurípides en la tragedia "Hipólito".

Me seduce tu aseveración de "Ese amor desencadenó la fatalidad de los hechos". Y el que lo relaciones con el terremoto que acabó con Creta. Tal vez el mito de Ariadna y Teseo es el antropomorfismo del final del mundo de Minos.



Te pongo imágenes que se relacionan con la princesa Ariadna cretense. La primera es un fresco de Knossos que fue llamado "la parisiense", por el digamos "glamour" que trasciende. La segunda es la figurilla -también de Knossos- llamada "diosa de las serpientes" -ritual o danza que pudo haber dominado Ariadna-. La tercera es una danzarina que me evoca el epíteto dado por Homero a la princesa en la Ilíada: "Ariadna, la de lindas trenzas... para quien Dédalo diseñó un piso de baile en el amplio palacio de Knossos".

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