sábado, 25 de abril de 2009

De Vladikavkaz a El Cairo y ahora...Troya

Querida María:



¡¡Ya terminé El disco del cielo!!

Me pareció una novela extraordinaria, debería ser el #1 best seller de todos los tiempos, realmente te agradezco haberla escrito, es una historia verdaderamente fascinante.



También me pareció un texto algo fuerte, la parte en que los nebrides quieren asesinar a Alektor y a Nefeseret, y los experimentos realizados por Melkis, en el laberinto de Amenenhat III.



Y la narrativa, ay María, es impresionante como vas construyendo la historia, que empieza en Vladikvaz y termina en El Cairo, pero me dejaste sumamente picado, así que me encantaría leer El disco de Troya, ¿podrías mandármelo?, por favor.

Y qué felicidad que vayas a publicar otra novela, mañana mis papás me van a llevar a comprar Sibila, que la encontré en Porrúa.

El personaje de Melkis me hechizó, por un lado peligrosa y letal, lo que la hace aún más atractiva, y por otro no es más que una niña desterrada y asustada, la nieta de la reina Nefersobeck.




Así que voy a reanudar mi desciframiento del disco de Festos, podría ser una serie de fechas, o una sola fecha, te pondré al tanto de mis avances.

Muchos saludos,

León



Querido León:

¡Te agradezco mucho tus palabras! Veo que disfrutaste la aventura del Disco del Cielo al leerla tanto como yo al escribirla. Fue un viaje verdadero, desde México al Mar Negro, y desde ahí al centro de Europa y a Egipto.

El laberinto egipcio... es increíble, ¿no lo crees? Tres mil habitaciones: 1500 subterráneas, comparado con él, el laberinto del rey Minos era una miniatura.

Escribiendo ese libro me encontré, en una de las fuentes bibliográficas, la reproducción del cuadrante de Dardania, al que me resultó natural llamar El disco de Troya. Meditando e investigando sobre su simbología encontré historias fascinantes y causas de mucho de neustro comportamiento como sociedad moderna, por ejemplo, el remoto origen de la iconografía satánica de muchas vertientes de la música popular contemporánea, el por qué se hacen "cuernos" con las manos en los conciertos, etc.
Pero esto no es lo más importante, sino el viaje espiritual que pude hacer -y al que te invito- al momento de la fundación de Troya, de la sagrada Troya que cantó Homero y cuyo silencio misterioso nos fascina.

Hay algo más, también es un viaje por una serie de cuadros de la pintura universal, que guardan ciertas claves -al estilo del Código Da Vinci, de Dan Brown- referentes todas al mundo antiguo, griego y romano y que apuntan a un tesoro fabuloso, que podría existir.

Es importante que conozcas esos cuadros. Yo los uní todos en este sitio:
La Galería Dorada.
Tal vez tú encuentres en ellos lo que yo no fui capaz de ver.

A fin de cuentas, el arte de investigar es descubrir, en lo que todo el mundo ha leído o visto, lo que nadie ha encontrado.

Ilustraciones: una figura de cretense como aparece en el disco de Festos, con dos aros en las mejillas; una egipcia que puede dar la idea de Nefereset, el mapa del emplazamiento de Hawara y la pirámide de Amenenhat III, al pie estaba el laberinto, una representación de una bacante que lleva terciada al hombro la piel de un tigrillo, y el inquietante Disco de Troya.


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